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Plan de estudio MIR por fases: cómo repartir las semanas hasta el examen
Un plan de unas 24 semanas contadas hacia atrás desde el examen, en tres fases: cobertura, repaso con simulacros y llegada. Reserva desde el principio el tiempo de entrenar cómo respondes, te dice por qué fase empezar según las semanas que te queden y cómo medir si el plan va bien.
Este plan reparte la preparación del MIR en unas 24 semanas, contadas hacia atrás desde el día del examen. No depende del mes en que lo leas: cuenta las semanas que te quedan, busca la fase que te corresponde y empieza por ahí.
Veinticuatro semanas es un número incómodo. Suena a mucho cuando faltan seis meses y a muy poco cuando faltan seis semanas. Y es, casi siempre, el momento de la peor decisión de toda la preparación: repartir esas semanas por temario y dejar el resto —los simulacros, el ritmo, la gestión del cansancio— para "cuando haya terminado de dar todo".
Ese "cuando haya terminado" no llega nunca. Llega el examen.
Esta guía propone otro reparto. No es un calendario de asignaturas: de esos hay muchos y todos se parecen. Es un reparto que reserva desde la primera semana el tiempo que necesitas para entrenar cómo respondes, no solo cuánto sabes.
Lo que no cambia de una convocatoria a otra
Antes de planificar conviene tener claro el formato del examen, que es el que marca qué hay que entrenar:
- Estructura: 200 preguntas que puntúan más 10 de reserva, con cuatro opciones y una única respuesta correcta.
- Duración: 270 minutos, cuatro horas y media seguidas y sin descanso.
- Puntuación: cada acierto suma 3 puntos, cada fallo resta 1 y las preguntas en blanco no puntúan.
- Nota final: el examen pesa el 90 % y el expediente académico, el 10 %.
- Plaza: se adjudica por número de orden, es decir, por tu posición frente al resto de aspirantes.
La fecha, la hora y las normas de sala de la convocatoria en curso están al final, en su propia sección.
Por qué 24 semanas no son 24 semanas de temario
El MIR no evalúa lo que sabes en abstracto. Evalúa lo que eres capaz de recuperar y aplicar durante cuatro horas y media seguidas, con 200 preguntas más 10 de reserva delante y un margen de error que resta.
Esa distinción no es retórica. Un fallo por desconocimiento y un fallo por ejecución cuestan exactamente lo mismo en el marcador —los dos restan un punto—, pero se corrigen de forma completamente distinta. El primero se corrige estudiando. El segundo no: se corrige entrenando la ejecución, y solo se puede entrenar simulando las condiciones reales.
Si dedicas 22 semanas a cubrir temario y 2 a "hacer algún simulacro", estás optimizando la mitad del examen.
Y hay una asimetría que juega a tu favor: cuando ya llevas tiempo estudiando, el margen de mejora por ejecución suele ser mayor que el margen por conocimiento nuevo. Las preguntas que ya sabías y fallaste son las más baratas de recuperar.
El reparto: tres fases contadas desde el examen
Fase 1 — De 24 a 13 semanas antes del examen (12 semanas): cobertura y base
La fase larga. Aquí sí manda el temario: cubrir, entender y empezar a fijar. Pero con dos condiciones que casi nadie cumple.
Primera: preguntas desde el día uno. No "cuando termine el tema". Hacer preguntas mientras estudias no es evaluarte, es una forma de estudiar. Recuperar activamente la información fija mucho mejor que releerla, y además te da datos sobre dónde fallas de verdad.
Segunda: un simulacro largo al mes, aunque no hayas terminado nada. Sí, tu nota va a ser mala. No importa: en esta fase el simulacro no mide conocimiento, mide resistencia y ritmo. Sirve para saber en qué pregunta empiezas a leer sin enterarte, cuántas veces cambias una respuesta correcta por una incorrecta y cómo se comporta tu cabeza en la cuarta hora. Esos datos no aparecen haciendo bloques de 20 preguntas en el sofá.
Fase 2 — De 12 a 4 semanas antes (9 semanas): repaso activo y simulacros
Cambia el peso. El temario pasa a repaso —dirigido por tus fallos, no por el orden del índice— y los simulacros pasan a ser el eje.
Aquí conviene subir a un simulacro completo cada una o dos semanas, siempre en condiciones reales: 200 preguntas más 10 de reserva seguidas, cuatro horas y media, sin móvil ni reloj inteligente. Y corregir después, nunca sobre la marcha.
La corrección importa tanto como el simulacro. No basta con contar netas. Cada fallo debería quedar clasificado en una de dos categorías: no lo sabía o lo sabía y lo fallé. La segunda columna es la que revela tus patrones: preguntas mal leídas, anclajes en el primer dato, cambios de respuesta a peor, caídas de rendimiento en el tramo final. Son fallos de ejecución, y cada uno tiene su contramedida.
Si el examen cae en enero, como en las últimas convocatorias, las fiestas de Navidad caen hacia el final de esta fase. Planificarlas de antemano —qué días no vas a estudiar, y asumirlo sin culpa— funciona mejor que improvisar y volver con la sensación de haber perdido dos semanas.
Fase 3 — Las 3 últimas semanas: calibración y llegada
Las últimas tres semanas no son para aprender nada nuevo. Son para llegar afinado.
Repaso intensivo sobre tus propios fallos, uno o dos simulacros más —el último, al menos una semana antes del examen— y una reducción progresiva de la carga en los días finales. Llegar agotado cuesta preguntas: la fatiga se paga justo en el tramo donde más se decide.
Y una recomendación concreta: haz al menos un simulacro completo en la misma franja horaria del examen real. Es un detalle menor hasta que lo pruebas. Mucha gente ha entrenado siempre por la mañana y descubre demasiado tarde que su peor hora coincide con el tramo final del ejercicio.
Si te quedan menos (o más) de 24 semanas
Las fases van ancladas al examen, no a tu fecha de inicio. Eso permite adaptar el plan sin rehacerlo:
- Si te quedan entre 13 y 24 semanas, estás en la fase 1: acórtala, pero no toques las fases 2 y 3. Recortar los simulacros para "ganar tiempo de temario" es el error más caro.
- Si te quedan 12 semanas o menos, empieza directamente en la fase 2, con el repaso dirigido por tus fallos desde el primer simulacro. No intentes cubrir todo el temario como si tuvieras seis meses.
- Si te quedan más de 24 semanas, alarga la fase 1 a menor intensidad y mantén el simulacro mensual desde el principio.
Cómo saber si el plan va bien
Un plan sin métricas es una intención. Tres indicadores semanales bastan:
- Netas por simulacro, con su evolución. El valor absoluto importa menos que la tendencia.
- Reparto de fallos entre "no lo sabía" y "lo sabía y lo fallé". Si la segunda categoría no baja con las semanas, el problema no es de temario y estudiar más no lo va a arreglar.
- Rendimiento por tramos del examen. Compara tu acierto en las primeras 50 preguntas con el de las últimas 50. Una caída pronunciada y sostenida es una señal de fatiga, no de laguna.
Si quieres traducir esos datos a la única unidad que decide tu plaza, la herramienta de ranking MIR estima tu número de orden a partir de tus resultados. Y recuerda que un récord de plazas no rebaja por sí solo la nota que necesitas: lo que cuenta es tu posición frente al resto de aspirantes. Para los simulacros, la página de simulacro MIR explica cómo hacerlos en condiciones reales.
Si preparas el MIR desde fuera de España
Dos particularidades que conviene meter en el plan desde el principio, no al final:
- La homologación del título tiene sus propios plazos y no depende de ti una vez presentada. Es el trámite que más preparaciones ha estropeado, y se gestiona en paralelo al estudio, no después. Tienes los pasos en homologación MIR para extranjeros.
- El sesgo de estilo. El MIR tiene una forma propia de preguntar —viñetas clínicas largas, distractores plausibles, un vocabulario y unos protocolos concretos— que no siempre coincide con la del país donde te formaste. Ese desajuste se corrige con volumen de preguntas oficiales, y cuanto antes empiece, mejor. El banco de preguntas MIR reúne los exámenes oficiales de las últimas convocatorias.
En ExamenesMIR.com trabajamos también esa segunda columna de fallos: la de las preguntas que sabías y fallaste, con preguntas oficiales y simulacros en condiciones reales. Si quieres empezar tu plan con datos en lugar de con intuiciones, haz el diagnóstico de 7 días: es gratis y sin tarjeta.
Datos de la convocatoria MIR 2027
Fuente: Orden SND/854/2026, publicada en el BOE el 10 de agosto de 2026.
- Fecha del examen: sábado 23 de enero de 2027. La orden la da como fecha prevista: tras la lista definitiva de admitidos, el Ministerio publicará una resolución que la ratifique o la modifique.
- Horario: llamamiento a las 13:00 (12:00 en Canarias); el ejercicio empieza a partir de las 14:00 (13:00 en Canarias) y dura cuatro horas y media sin descanso.
- Las fases en el calendario de esta convocatoria: la fase 1 va del 8 de agosto al 30 de octubre de 2026; la fase 2, del 31 de octubre de 2026 al 1 de enero de 2027; la fase 3, del 2 al 23 de enero de 2027.
- Plazas: 9676 de Medicina, 400 más que en el MIR 2026 (9276), dentro de 12.850 plazas de Formación Sanitaria Especializada.
- Normas de sala: prohibido cualquier dispositivo de comunicación, almacenamiento, captación o transmisión. Solo se admite reloj de pulsera de esfera y agujas, sin funciones adicionales.
- Inscripción: del 1 al 14 de septiembre de 2026, ya cerrada.
- Listas de admitidos: la orden no fija fecha. Se publicarán en la web del Ministerio de Sanidad; cuando salgan, lo añadimos aquí.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas horas al día hay que estudiar para el MIR? No hay una cifra válida para todos, y las que circulan (8, 10, 12 horas) dicen poco porque no distinguen entre horas de lectura pasiva y horas de trabajo efectivo. Es más útil planificar por tareas cumplidas y por preguntas hechas que por horas sentado. Una jornada sostenible durante 24 semanas rinde más que una insostenible durante seis.
¿Es tarde para empezar si me quedan menos de 24 semanas? No, si el plan es realista. Las fases se cuentan desde el examen: con menos tiempo se acorta la fase de cobertura, no la de simulacros ni la de llegada. Empezar tarde con un reparto claro suele funcionar mejor que haber empezado antes sin él.
¿Cuántos simulacros completos conviene hacer? Como referencia, entre 10 y 15 a lo largo de las 24 semanas, con densidad creciente: uno al mes al principio, uno cada una o dos semanas en la fase de repaso. Lo determinante no es el número, sino que sean completos, cronometrados y corregidos después.
¿Compensa dejar preguntas en blanco con la puntuación del MIR? Con la puntuación oficial (+3 por acierto, −1 por fallo, 0 en blanco), responder al azar entre cuatro opciones tiene un valor esperado neutro: en promedio, ni suma ni resta. Lo que sí cambia el resultado es descartar opciones antes de elegir. En cuanto puedes eliminar una con criterio, responder pasa a ser rentable.
¿Dónde se publican la fecha y las condiciones del examen? En la orden de convocatoria que publica el BOE cada verano: fija la fecha prevista, el horario, las plazas y los plazos de inscripción. Los avisos posteriores, como las listas de admitidos, salen en la web del Ministerio de Sanidad.
Saber cómo funciona el MIR es la mitad. La otra es saber a qué especialidad llegas hoy.