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Cómo corregir un simulacro MIR: los 4 tipos de fallo
Mirar la nota y pasar al siguiente simulacro tira a la basura la parte que más plaza da. Los fallos no son todos iguales: hay cuatro tipos y cada uno se arregla de una forma distinta. Así se clasifican y qué hacer con cada uno.
Hay un momento, después de cada simulacro, en el que se decide si ese simulacro ha servido para algo. No es mientras lo haces. Es en la media hora siguiente.
Lo habitual es mirar la nota, comparar con la del anterior, sentir alivio o desánimo, leer por encima las explicaciones de los fallos y pasar página. Eso no es corregir: es puntuar. Y puntuarse no sube netas.
Un simulacro de 200 preguntas con 60 fallos no es un problema. Es una lista de 60 datos sobre cómo funciona tu cabeza bajo presión, y probablemente el material de estudio más personalizado que vas a tener en toda la preparación. El problema es que esos 60 fallos no son el mismo fallo repetido 60 veces, y tratarlos igual —"me lo vuelvo a leer"— solo arregla una parte.
Van cuatro tipos. Cada uno se detecta de una forma y se arregla de otra.
Tipo 1: la laguna
Qué es: no sabías la respuesta. No te sonaba el cuadro, no habías visto ese fármaco, no reconociste el patrón. Si te dieran diez minutos y ningún nervio, seguirías sin saberlo.
Cómo se detecta: al leer la explicación piensas "esto no lo he estudiado" o "esto no me suena de nada".
Qué se hace: esto sí es estudiar. Al tema, al resumen, a la tabla. Es el único de los cuatro tipos que se arregla con contenido.
El matiz importante: no todas las lagunas merecen el mismo esfuerzo. El MIR reparte sus 200 preguntas de forma bastante estable entre asignaturas, y hay lagunas que valen una pregunta cada cinco convocatorias. Antes de dedicarle una tarde a una entidad rarísima, pregúntate cuántas veces ha caído. Si la respuesta es "casi nunca", anótala y sigue.
Tipo 2: la confusión
Qué es: sí lo sabías, pero lo tenías mezclado con otra cosa. Elegiste el diurético equivocado, el estadio de al lado, la prueba que se pide en el otro escenario. Sabías el 80% y el 20% que faltaba era justo el que discriminaba.
Cómo se detecta: al ver la respuesta correcta reaccionas con un "ah, claro, es que lo confundí con…". Ese "lo confundí con" es la firma del tipo 2.
Qué se hace: el error aquí es volver a estudiar el tema entero. No hace falta: el tema lo sabes. Lo que falta es el criterio que separa las dos cosas que confundes. Se arregla con comparación, no con repetición. Una tabla de dos columnas con lo que las diferencia, escrita por ti, en una frase. Y luego preguntas que fuercen esa distinción concreta.
Es el tipo de fallo que más rinde por hora invertida, porque cada criterio que fijas te cubre varias preguntas futuras.
Tipo 3: la ejecución
Qué es: lo sabías, lo tenías claro, y aun así marcaste otra. Sin confusión conceptual. Esta es la categoría que casi nadie separa y la que más número de orden cuesta.
Cómo se detecta: al ver la corrección la reacción no es "ah, claro" sino un "¿pero por qué he marcado eso?". Si esa frase te suena, tienes fallos de tipo 3.
Suelen venir en cuatro sabores:
- Sobreconfianza. La leíste en diez segundos, te sonó, marcaste sin terminar de leer las opciones. Lo desarrollamos en sobreconfianza en el MIR.
- Anclaje. El primer dato del caso clínico te metió en un diagnóstico y ya no saliste, aunque el tercer párrafo lo desmontara. Ver sesgo de anclaje.
- Fatiga. El fallo está en el último tercio del examen y sobre una pregunta que en la primera hora habrías acertado. Ver fatiga de decisión.
- Cambio de respuesta. La tenías bien y la cambiaste en la segunda pasada. Sobre esto hay evidencia y no dice lo que la mayoría cree: ¿cambiar respuestas en el MIR?
Qué se hace: esto no se arregla estudiando. Ni una hora más de temario reduce un solo fallo de tipo 3. Se arregla con protocolo: un ritmo fijo por pregunta, una regla de "leo las cuatro opciones antes de marcar", una marca de tiempo por bloque. Y se entrena repitiendo la condición, no el contenido.
El dato que importa: cuenta cuántos de tus fallos son de tipo 3. Si son 15 de 60, ahí tienes 15 preguntas que ya sabes responder y que estás regalando. A razón de tres puntos por acierto y uno menos por error, recuperar la mitad mueve la nota más que cualquier tema que te falte por repasar.
Tipo 4: la lectura
Qué es: ni siquiera llegaste a responder la pregunta que te hacían. Te saltaste un "excepto", leíste "más frecuente" donde ponía "menos frecuente", no viste que el paciente tenía 6 meses y no 6 años.
Cómo se detecta: al releer el enunciado en frío, la respuesta correcta es obvia y la tuya es absurda. La palabra que te la jugó suele estar en negrita o en mayúsculas en el original.
Qué se hace: es un tipo 3 especializado, pero merece categoría propia porque tiene un remedio propio y muy barato: subrayar el verbo y el modificador de cada enunciado antes de mirar las opciones. Dos segundos por pregunta. En un examen de 210 preguntas eso son siete minutos, y suele recuperar más de siete minutos de valor.
Ojo con esto en enero: las condiciones del examen —cinco horas y media en la facultad, sin descanso regulado, sin tapones para aislarte del ruido— empujan justo hacia los tipos 3 y 4. Puedes ver las reglas exactas en qué llevar al examen MIR 2027.
La tabla que deberías tener
Corregir bien no lleva más de treinta minutos si tienes dónde anotar. Cuatro columnas:
| Pregunta | Tipo de fallo | Qué falló exactamente | Acción |
|---|---|---|---|
| 47 | Confusión | Confundí las indicaciones de A y B | Tabla comparativa A/B |
| 112 | Ejecución (anclaje) | Me quedé con el primer dato del caso | Releer el caso entero antes de decidir |
| 168 | Lectura | Me salté un "excepto" | Subrayar el verbo del enunciado |
| 173 | Laguna | No conocía la entidad | Al tema (si cae con frecuencia) |
Al tercer simulacro esa tabla empieza a hablar. Si la mitad de tus fallos son de tipo 1, estás verde de temario y toca contenido. Si la mitad son de tipo 3 y 4, tu problema no es lo que sabes, y meter más horas de estudio no lo va a mover: te falta entrenar el examen.
Esa distinción —no sé la respuesta frente a sé la respuesta y no la doy— es la que separa a dos opositores con el mismo temario y cien puestos de diferencia en el número de orden.
Tres reglas para que esto funcione
- Clasifica antes de leer la explicación. En cuanto veas que has fallado, anota el tipo por tu reacción inmediata. Si primero lees la explicación, esta te contamina el recuerdo y todo te parecerá una laguna.
- Revisa también los aciertos dudosos. Un acierto que marcaste sin estar seguro es un fallo aplazado. Si no lo tocas, la próxima vez cae del otro lado.
- Que la acción sea concreta y quepa en una línea. "Repasar cardio" no es una acción. "Tabla: soplo de estenosis vs. insuficiencia aórtica" sí lo es.
Y una cuarta implícita: haz los simulacros completos y en condiciones reales, o los tipos 3 y 4 no aparecerán. Un bloque de 30 preguntas hecho con calma en el sofá no genera fatiga y no te enseña nada sobre la pregunta 170. Aquí está cómo montar un simulacro que prediga tu nota.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo debo dedicar a corregir un simulacro? Entre 30 y 60 minutos si clasificas los fallos como aquí se explica. Si te lleva tres horas, probablemente estés releyendo temario en lugar de corregir: sepáralo. Primero clasifica todo el simulacro, luego decide qué estudias.
¿Y si casi todos mis fallos son de tipo 1? Es lo normal al principio de la preparación, y significa que todavía toca contenido. La proporción se invierte a medida que avanzas: cuanto mejor te sabes el temario, mayor porcentaje de tus fallos es de ejecución y lectura, y más rinde entrenar el examen en lugar de repasarlo.
¿Merece la pena corregir preguntas que dejé en blanco? Sí, y son de las más informativas. Una pregunta en blanco puede ser una laguna real (correcto dejarla) o una que sabías y no te atreviste (un fallo de ejecución con otro disfraz). Distinguirlo cambia cuántas dejas en blanco el día del examen: lo tratamos en cuántas preguntas dejar en blanco.
¿Cómo sé si estoy mejorando si la nota sube poco? La nota bruta es un indicador lento. Mira la composición: si tus fallos de tipo 3 y 4 bajan de 20 a 10 aunque la nota apenas se mueva, estás mejorando en la parte que más rápido se corrige. Para traducir netas a puesto, puedes usar nuestra página de ranking MIR.
¿Sirve esto si preparo el MIR desde Latinoamérica? Sí, y con más motivo. El sistema de puntuación y el formato son los mismos para todos los aspirantes, y la parte de ejecución no depende de dónde hayas estudiado la carrera. Lo que sí conviene revisar aparte son los trámites: los tenemos en homologación y MIR para médicos extranjeros.
En Exámenes MIR la clasificación del fallo no la haces a mano: cada pregunta que fallas se etiqueta por tipo y el plan de la semana siguiente se recalcula con eso. Si quieres ver cómo se comportan tus fallos cuando el reloj corre, empieza por el banco de preguntas.