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Plan de estudio MIR 2027: las 24 semanas que quedan
Del 6 de agosto al 23 de enero quedan 170 días: unas 24 semanas. La mayoría las reparte por temario y llega a enero sabiendo mucho y ejecutando mal. Te proponemos un reparto en tres bloques que reserva desde el principio el tiempo de ejecución, con las cifras confirmadas de la oferta MIR 2027 y cómo medir si el plan va bien.
Hoy es 6 de agosto de 2026. El examen MIR se celebra el sábado 23 de enero de 2027. Entre una fecha y otra hay 170 días: unas 24 semanas.
Es un número incómodo. Suena a mucho si lo miras en agosto y a muy poco si lo miras en diciembre. Y es, casi siempre, el momento en que se toma la peor decisión de toda la preparación: repartir esas semanas por temario y dejar el resto —los simulacros, el ritmo, la gestión del cansancio— para "cuando haya terminado de dar todo".
Ese "cuando haya terminado" no llega nunca. Llega enero.
Este artículo propone otro reparto. No es un calendario de asignaturas: de esos hay muchos y todos se parecen. Es un reparto que reserva desde la primera semana el tiempo que necesitas para entrenar cómo respondes, no solo cuánto sabes.
Lo que ya está fijado (y lo que todavía no)
Antes de planificar conviene separar lo confirmado de lo que aún se mueve.
Confirmado por la oferta de plazas aprobada por la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud (nota de prensa del Ministerio de Sanidad, 14 de julio de 2026):
- Fecha: sábado 23 de enero de 2027.
- Horario: llamamiento a las 13:00 h (12:00 h en Canarias); el ejercicio comienza a las 14:00 h (13:00 h en Canarias) y dura cuatro horas y media.
- Estructura: 200 preguntas que puntúan más 10 de reserva, cuatro opciones y una única respuesta correcta.
- Puntuación: cada acierto suma 3 puntos, cada fallo resta 1, y las preguntas en blanco no puntúan.
- Nota final: 90% examen + 10% méritos académicos.
- Plazas: 12.850 de Formación Sanitaria Especializada, de las cuales 9.676 son de Medicina (+484 en el total respecto a la convocatoria anterior, un 3,9% más).
- Sedes: 26 localidades, con la reincorporación de Vigo.
- Normas de sala: prohibidos móviles, relojes digitales o inteligentes, auriculares, gafas inteligentes, cámaras, tabletas y portátiles. Solo se permite un reloj analógico de esfera y agujas sin conectividad.
Todavía no confirmado: la orden de convocatoria en el BOE, que es la que fija los plazos exactos de inscripción, tasas y documentación. Hasta que se publique, cualquier fecha concreta de inscripción que leas es una previsión, no un dato. Conviene revisarlo antes de dar nada por hecho.
Por qué 24 semanas no son 24 semanas de temario
El MIR no evalúa lo que sabes en abstracto. Evalúa lo que eres capaz de recuperar y aplicar entre las 14:00 y las 18:30 de un sábado de enero, con 210 preguntas delante y un margen de error que resta.
Esa distinción no es retórica. Un fallo por desconocimiento y un fallo por ejecución cuestan exactamente lo mismo en el marcador —los dos restan un punto—, pero se corrigen de forma completamente distinta. El primero se corrige estudiando. El segundo no: se corrige entrenando la ejecución, y solo se puede entrenar simulando las condiciones reales.
Si dedicas 22 semanas a cubrir temario y 2 a "hacer algún simulacro", estás optimizando la mitad del examen.
Y hay una asimetría que juega a tu favor: a estas alturas de la preparación, el margen de mejora por ejecución suele ser mayor que el margen por conocimiento nuevo. Las preguntas que ya sabías y fallaste son las más baratas de recuperar.
El reparto: tres bloques
Una forma razonable de repartir las 24 semanas:
Bloque 1 — De agosto a octubre (~12 semanas): cobertura y base
El bloque largo. Aquí sí manda el temario: cubrir, entender y empezar a fijar. Pero con dos condiciones que casi nadie cumple.
Primera: preguntas desde el día uno. No "cuando termine el tema". Hacer preguntas mientras estudias no es evaluarte, es una forma de estudiar. Recuperar activamente la información fija mucho mejor que releerla, y además te da datos sobre dónde fallas de verdad.
Segunda: un simulacro largo al mes, aunque no hayas terminado nada. Sí, tu nota va a ser mala. No importa: en este bloque el simulacro no mide conocimiento, mide resistencia y ritmo. Sirve para saber en qué pregunta empiezas a leer sin enterarte, cuántas veces cambias una respuesta correcta por una incorrecta y cómo se comporta tu cabeza en la hora cuatro. Esos datos no aparecen haciendo bloques de 20 preguntas en el sofá.
Bloque 2 — Noviembre y diciembre (~9 semanas): repaso activo y simulacros
Cambia el peso. El temario pasa a repaso —dirigido por tus fallos, no por el orden del índice— y los simulacros pasan a ser el eje.
Aquí conviene subir a un simulacro completo cada una o dos semanas, siempre en condiciones reales: 210 preguntas seguidas, cuatro horas y media, sin móvil, con reloj de agujas. Y corregir después, nunca sobre la marcha.
La corrección importa tanto como el simulacro. No basta con contar netas. Cada fallo debería quedar clasificado en una de dos categorías: no lo sabía o lo sabía y lo fallé. La segunda columna es la que revela tus patrones: preguntas mal leídas, anclajes en el primer dato, cambios de respuesta a peor, caídas de rendimiento en el tramo final. Son fallos de ejecución, y cada uno tiene su contramedida.
Diciembre añade un factor propio: las fiestas. Planificarlas de antemano —qué días no vas a estudiar, y asumirlo sin culpa— funciona mejor que improvisar y llegar al 2 de enero con la sensación de haber perdido dos semanas.
Bloque 3 — Enero (~3 semanas): calibración y llegada
Las últimas tres semanas no son para aprender nada nuevo. Son para llegar afinado.
Repaso de alto rendimiento sobre tus propios fallos, uno o dos simulacros más —el último, al menos una semana antes— y una reducción progresiva de la carga en los días finales. Llegar agotado al 23 de enero cuesta preguntas: la fatiga se paga justo en el tramo donde más se decide.
Y una recomendación concreta: haz al menos un simulacro completo en el horario real del examen, de 14:00 a 18:30. Es un detalle menor hasta que lo pruebas. La mayoría de la gente ha entrenado siempre por la mañana y descubre en enero que su peor hora cognitiva coincide con el tramo final del ejercicio.
Cómo saber si el plan va bien
Un plan sin métricas es una intención. Tres indicadores semanales bastan:
- Netas por simulacro, con su evolución. El valor absoluto importa menos que la tendencia.
- Reparto de fallos entre "no lo sabía" y "lo sabía y lo fallé". Si la segunda categoría no baja con las semanas, el problema no es de temario y estudiar más no lo va a arreglar.
- Rendimiento por tramos del examen. Compara tu acierto en las primeras 50 preguntas con el de las últimas 50. Una caída pronunciada y sostenida es una señal de fatiga, no de laguna.
Si quieres traducir esos datos a la única unidad que decide tu plaza, la herramienta de ranking MIR estima tu número de orden a partir de tus resultados. Recuerda que las plazas se adjudican por orden de puntuación entre en torno a 14.000 aspirantes: el récord de 9.676 plazas de Medicina no rebaja la nota que necesitas, porque tu competencia crece a la vez que la oferta.
Si preparas el MIR desde Latinoamérica
Dos particularidades que conviene meter en el calendario desde agosto, no en noviembre:
- La homologación del título tiene sus propios plazos y no depende de ti una vez presentada. Es el trámite que más preparaciones ha estropeado, y se gestiona en paralelo al estudio, no después.
- El sesgo de estilo. El MIR tiene una forma propia de preguntar —viñetas clínicas largas, distractores plausibles, un vocabulario y unos protocolos concretos— que no siempre coincide con la del país donde te formaste. Ese desajuste se corrige con volumen de preguntas oficiales, y cuanto antes empiece, mejor. El banco de preguntas MIR reúne los exámenes oficiales de las últimas convocatorias.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas horas al día hay que estudiar para el MIR? No hay una cifra válida para todos, y las que circulan (8, 10, 12 horas) dicen poco porque no distinguen entre horas de lectura pasiva y horas de trabajo efectivo. Es más útil planificar por tareas cumplidas y por preguntas hechas que por horas sentado. Una jornada sostenible durante 24 semanas rinde más que una insostenible durante seis.
¿Es tarde para empezar en agosto? No, si el plan es realista. 24 semanas dan para una preparación completa, pero no para una preparación completa y improvisada. Empezar en agosto con reparto claro suele funcionar mejor que haber empezado en junio sin él.
¿Cuándo se publica la convocatoria MIR 2027 en el BOE? A fecha de este artículo no consta publicada la orden de convocatoria. La oferta de plazas y la fecha de examen ya están aprobadas, pero los plazos concretos de inscripción los fija esa orden. Conviene consultarlo directamente en el BOE y en la sede electrónica del Ministerio de Sanidad antes de dar por buena cualquier fecha.
¿Cuántos simulacros completos conviene hacer? Como referencia, entre 10 y 15 a lo largo de las 24 semanas, con densidad creciente: uno al mes al principio, uno cada una o dos semanas en el bloque final. Lo determinante no es el número, sino que sean completos, cronometrados y corregidos después.
¿Compensa dejar preguntas en blanco con el nuevo baremo? Con la puntuación de la convocatoria (+3 por acierto, −1 por fallo), responder al azar entre cuatro opciones tiene un valor esperado neutro: en promedio, ni suma ni resta. Lo que sí cambia el resultado es descartar opciones antes de elegir. En cuanto puedes eliminar una con criterio, responder pasa a ser rentable.
En Exámenes MIR trabajamos justamente sobre esa segunda columna de fallos: la de las preguntas que sabías y fallaste. Simulacros en condiciones reales —incluido el PDF en papel idéntico al oficial—, análisis de los sesgos que te están costando puntos y un plan que se recalcula con tus resultados. Si quieres empezar el bloque 1 con datos en lugar de con intuiciones, es un buen punto de partida.