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¿Cuántas preguntas dejar en blanco en el MIR?
La respuesta corta sorprende a casi todos: en el MIR, contestar al azar entre las cuatro opciones no te resta puntos de media. Te explicamos las matemáticas exactas del +3/−1, cuándo dejar en blanco compensa de verdad y qué sesgos te hacen decidir mal en el minuto 200.
Es una de las dudas que más se repiten en los meses previos al examen, y una de las peor resueltas: ¿cuántas preguntas conviene dejar en blanco en el MIR? Circulan reglas heredadas de generación en generación —"nunca contestes si no estás seguro", "no dejes más de 20 en blanco"— que suenan prudentes pero que, si haces los números, cuestan puntos.
Vamos a resolverlo con las matemáticas reales de la prueba y, después, con lo que de verdad determina tu decisión el día del examen: cómo funciona tu cabeza en la cuarta hora.
Cómo puntúa realmente el MIR
Antes de decidir nada, hay que tener claro el sistema de corrección. Según la información de la convocatoria de Formación Sanitaria Especializada, el ejercicio del MIR se estructura así:
- 200 preguntas que puntúan, más 10 de reserva (210 en total).
- Cuatro opciones de respuesta y una única correcta.
- Cuatro horas y media para completarlo.
- Cada acierto suma 3 puntos.
- Cada fallo resta 1 punto.
- Cada pregunta en blanco vale 0: ni suma ni resta.
Ese 3/−1 es exactamente lo mismo que el clásico "+1 acierto, −0,33 fallo" que verás en muchas calculadoras de netas: es la misma proporción expresada en otra escala. Tres fallos anulan un acierto.
Y un dato que conviene no perder de vista: la nota final se compone en un 90% del resultado del examen y en un 10% del expediente académico. El examen es la parte que puedes cambiar de aquí a enero.
La cuenta que casi nadie hace
La pregunta correcta no es "¿estoy seguro?". Es: ¿cuál es el valor esperado de contestar esta pregunta?
Si llamamos p a la probabilidad de que tu respuesta sea correcta, el valor esperado de contestar es:
VE = 3p − 1(1 − p) = 4p − 1
Dejar en blanco tiene, siempre, un valor esperado de 0. Así que contestar compensa cuando 4p − 1 > 0, es decir, cuando p > 0,25.
Y aquí está la parte que sorprende a casi todo el mundo:
| Situación | Probabilidad de acierto | Valor esperado (puntos) | En netas |
|---|---|---|---|
| No tienes ni idea, marcas al azar entre 4 | 0,25 | 0 | 0 |
| Descartas 1 opción con criterio | 0,33 | +0,33 | +0,11 |
| Descartas 2 opciones | 0,50 | +1 | +0,33 |
| Dudas entre lo que crees y una alternativa | 0,75 | +2 | +0,67 |
| En blanco | — | 0 | 0 |
La conclusión es incómoda para la sabiduría popular: contestar completamente al azar entre las cuatro opciones no te penaliza de media. Es neutro. Y en cuanto eres capaz de descartar aunque sea una sola opción con algún fundamento —una dosis imposible, una edad que no encaja, una opción que contradice lo básico—, contestar pasa a ser matemáticamente mejor que dejar en blanco.
Por eso la regla "si dudas, no contestes" es, para la mayoría de los aspirantes, una regla que resta. Un médico que ha estudiado el temario rara vez está en el 25% puro: casi siempre puede eliminar algo.
Entonces, ¿cuántas dejo en blanco?
La respuesta honesta: muy pocas, y por un motivo distinto al que crees.
Si aplicas la lógica anterior, el número de preguntas que deberías dejar en blanco es aproximadamente el número de preguntas ante las que no eres capaz de descartar ni una sola opción. Para un opositor preparado, eso suele ser un puñado: entre 0 y 15 de 200, no 40.
Pero hay un matiz que sí justifica dejar alguna en blanco, y no es el valor esperado: es la varianza.
Contestar al azar es neutro de media, pero no es inofensivo en un examen concreto. Cada respuesta a ciegas es un +3 o un −1. Si respondes 20 preguntas totalmente al azar, tu resultado en ese bloque oscilará, de forma aproximada, en una horquilla de ±8 puntos (unas ±2,5 netas) alrededor de cero, solo por suerte. En un examen donde el número de orden se decide por décimas y donde compiten unos 14.000 aspirantes, esas décimas de azar pueden moverte cientos de puestos en cualquiera de las dos direcciones.
Eso lleva a un criterio práctico y realista:
- Si puedes descartar algo, contesta. Siempre. Sin excepciones.
- Si no puedes descartar nada, contestar es neutro: hazlo si te quedas tranquilo, déjalo si prefieres reducir el ruido. No es la decisión que decide tu examen.
- Lo que sí decide tu examen es cuántas preguntas caen en la categoría "no puedo descartar nada" — y eso se reduce estudiando y, sobre todo, gestionando bien el tiempo para llegar a todas con cabeza.
El problema real no es la regla: es aplicarla en la hora cuatro
Aquí es donde la mayoría de las guías se quedan cortas. Puedes saberte esta tabla de memoria y aun así tomar decisiones pésimas el 23 de enero, porque a las cuatro horas de examen no estás decidiendo con la misma cabeza con la que lees esto ahora.
Estos son los cuatro patrones que vemos que arruinan la estrategia de blancos:
1. Fatiga de decisión
Después de 150 preguntas, cada microdecisión cuesta más. El cerebro cansado busca atajos, y el atajo más barato es "en blanco, siguiente". Se dejan sin contestar preguntas que en la hora uno se habrían resuelto descartando dos opciones. El resultado: los blancos se concentran al final del examen, justo donde menos deberían.
2. Sobreconfianza en el bloque inicial
Al principio, con la cabeza fresca, se sobreestima la certeza. Se marcan respuestas rápidas y no se señalan para revisar. Después no queda registro de qué preguntas eran dudosas y cuáles no, así que la revisión final se hace a ciegas.
3. Anclaje en la primera lectura
La primera opción que "suena bien" fija el criterio y las tres restantes se leen buscando confirmarla, no descartándola. Esto destruye precisamente la habilidad que hace rentable contestar: la capacidad de eliminar opciones.
4. Bloqueo bajo presión
Ante una pregunta difícil, la respuesta de estrés convierte una duda razonable en un "no tengo ni idea". Muchas preguntas que se dejan en blanco no eran preguntas del 25%: eran preguntas del 50% contestadas por un cerebro en alerta.
Ninguno de estos cuatro se corrige leyendo más temario. Se corrigen entrenando la ejecución: haciendo simulacros completos, cronometrados, en condiciones reales, y revisando después no solo qué fallaste, sino en qué momento y con qué nivel de certeza lo decidiste.
Qué hacer con esto de aquí a enero
Tres cosas concretas, en orden de impacto:
- Deja de preguntarte "¿estoy seguro?" y empieza a preguntarte "¿puedo descartar alguna?". Es un cambio de criterio pequeño que, aplicado a 200 preguntas, mueve netas.
- Marca sistemáticamente tu nivel de certeza al contestar (seguro / dudo entre dos / sin idea). Así la revisión final es quirúrgica en lugar de aleatoria, y sabrás si tus dudas aciertan más del 25% —casi siempre lo hacen—.
- Haz simulacros de 210 preguntas seguidas, no bloques de 50. El patrón de blancos de la hora cuatro solo aparece si llegas a la hora cuatro.
En Exámenes MIR trabajamos exactamente sobre esto: no sobre el temario, sino sobre la ejecución bajo presión y los sesgos que hacen fallar preguntas que ya sabías. Puedes ver cómo tus netas se traducen en puesto real con la calculadora de ranking MIR, y practicar con preguntas oficiales en el banco de preguntas.
Preguntas frecuentes
¿Es cierto que dejar en blanco es "más seguro" que contestar? Solo en el sentido de que reduce la variabilidad del resultado. En valor esperado no lo es: contestar al azar entre cuatro opciones es neutro, y contestar habiendo descartado alguna opción es mejor que dejar en blanco. "Seguro" y "óptimo" no son lo mismo.
¿Cuántos fallos anulan un acierto en el MIR? Tres. Con el sistema de +3 por acierto y −1 por fallo, tres respuestas incorrectas cancelan una correcta. Es la misma proporción que el habitual +1 / −0,33.
¿Las preguntas de reserva cuentan? Las 10 preguntas de reserva no puntúan salvo que se anule alguna de las 200 que sí lo hacen, en cuyo caso entran a sustituirla según el orden establecido en la convocatoria. Conviene contestarlas igualmente.
¿Debo cambiar mi estrategia de blancos según la especialidad que quiera? No la estrategia de blancos, pero sí tu tolerancia al riesgo. Si aspiras a una especialidad muy demandada necesitas un número de orden muy alto y la varianza puede jugar a tu favor; si compites por un margen cómodo, reducir ruido tiene más sentido. En ambos casos, la regla de "descarta y contesta" se mantiene.
¿Dónde puedo confirmar el sistema de puntuación de mi convocatoria? Siempre en la orden de convocatoria publicada en el BOE por el Ministerio de Sanidad. Es la única fuente que fija de forma oficial la puntuación, la duración y el número de preguntas de cada edición.